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La práctica de yoga tiene importantes beneficios físicos, pero también tiene efectos a nivel emocional muy poderosos. Te ayuda a liberar viejas emociones estancadas a través de sus posturas, la meditación y la respiración.

Este es uno de mis beneficios preferidos por su poder transformador.

Las emociones que no se expresan quedan atrapadas en nuestro cuerpo el cual nos envía señales para avisarnos que están ahí y es necesario prestarlas atención y no ignorarlas si no queremos que se pudran, bloqueando enérgicamente nuestro cuerpo y afectando a órganos como el hígado, la vesícula biliar o el corazón. No son ni buenas ni malas, simplemente nos permiten conectarnos con nuestro cuerpo y con la vida que llevamos. 

El yoga actúa a nivel muy profundo. Hay posturas que nos ayudan a calmarnos y relajarnos sin embargo otras lo que hacen es activarnos y llenarnos de energía a tope.

La práctica de yoga moviliza mucha energía corporal a través de posturas que nos ayudan

a desbloquear nudos físicos y emocionales, a desintoxicarnos.

A nivel energético no voy a profundizar mucho en este post ya que es un tema complejo y extenso, y si te interesa puedo tratarlo más detenidamente en próximos artículos. Pero para tener una idea de por qué se producen los desbloqueos emocionales con la práctica de yoga si debo de mencionar lo mínimo.

Durante la realización de asanas (posturas), desbloqueamos flujos de energía y activamos los chakras (centros que generan, acumulan, transforman y distribuyen la energía). Cuando estos centros están en equilibrio nos sentimos emocionalmente bien y se mejoran las capacidades mentales como la concentración, la creatividad, las habilidades artísticas y la capacidad de aprendizaje.

Cada uno de estos centros energéticos se encuentra conectado con una de las glándulas principales del cuerpo. Podemos, por ejemplo, estimular glándulas como la hipófisis o la glándula pituitaria que produce endorfinas (hormonas del placer)

Danilo Hernández, en su libro “Las Claves del Yoga” agrupa las distintas asanas (posturas) de acuerdo con los principales efectos que producen sobre el conjunto del cuerpo- mente de la siguiente forma:

a) Posturas Vitalizantes (o energizantes): son las posturas que ejercen una acción más estimulante sobre las glándulas endocrinas y el sistema nervioso simpático. Son las asanas que más activan e incrementan el nivel energético del organismo

b) Posturas tranquilizantes (o relajantes): Son posturas que inciden sobre los niveles energético, emocional y mental proporcionando un efecto de interiorización, tranquilidad y descanso.

c) Posturas equilibrantes (o armonizantes) son las posturas que aumentan el balance de la respiración nasal, del funcionamiento de las cadenas nerviosas simpática y parasimpática, de la actividad de los hemisferios cerebrales y de los flujos energéticos de los *nadis ida y pingala

 

Toda asana produce los tres tipos de efectos, pero de forma más notable alguno de ellos

*Los nadis son los canales por donde circula la energía del cuerpo

En una práctica de yoga se experimentan muchas sensaciones y algunas de ellas pueden ser de rabia o tristeza e incluso sientas que vas a romper a llorar y es totalmente normal.

A mí me ha ocurrido y me sigue ocurriendo cuando realizo determinadas asanas (posturas), depende del día que tenga o la situación emocional en la que me encuentre.

La postura del camello, Ustrasana, es ahora una de mis favoritas, pero ha sido de las que más me ha costado durante mucho tiempo, casi un año y medio sin apenas poder realizarla soltando alguna lagrima que otra.

Y es que se trata de una postura muy potente tanto a nivel físico como emocional. En ella abrimos nuestro corazón, activamos el Anahata chakra para poder ver de dónde vienen los bloqueos que nos impiden amarnos y amar al mundo más plenamente. Nos ayuda a soltar el miedo, el dolor, la culpa y a aliviar la depresión y, en el caso particular de Ustrasana, que se trata de una extensión hacia atrás produce una regresión al pasado, aflorando situaciones anteriores a resolver.

Claramente yo tenía un bloqueo que no me permitía avanzar y que esta asana me estaba revelando. Y gracias a la práctica ahora no solo me encanta, sino que soy consciente de lo que ocurre. Lo que siento ahora al realizarla es, precisamente, un estado de paz, amor y aceptación.

Como cuento en el post Suelta tus miedos gracias al yoga a medida que vamos practicando sentimos cómo vamos soltando la tensión emocional acumulada. En cada exhalación el cuerpo se relaja y libera nuestras emociones enquistadas. 

Nos tenemos que permitir expresarlas, que salgan al exterior, intentar no reprimirlas para que se produzca ese desbloqueo. Son sensaciones naturales y humanas y liberarnos de ellas nos producirá una sensación de bienestar incalculable.

Con la meditación también afloran los traumas psicológicos que han sido apartados. El resultado puede ser desagradable cuando te enfrentas a ellos, pero lo que se aprende durante la meditación ayuda a superar sucesos dolorosos de la vida y conduce a un nivel de felicidad y tranquilidad que no has sentido nunca antes.

Danilo Hernández señala en Las claves del yoga:

La práctica de la meditación exige decisión y valor, ya que los primeros pasos no suelen ser gratos, pues el practicante debe enfrentarse a toda su problemática personal que ha quedado pospuesta y relegada en la mente subconsciente. Mediante una total aceptación y observación de los aspectos personales que han sido negados en el pasado, el meditador podrá descubrir la verdadera causa de sus conflictos. Después de la purificación previa el practicante se encontrará en óptimas condiciones para profundizar en la meditación y alcanzar la comprensión total de la realidad.

Es posible que en un primer momento nos asuste desbloquear determinadas emociones (si, es una reacción muy humana, aunque aquí ya entraría en juego también “nuestro miedo a enfrentarnos a …” de los que hablo en Suelta tus miedos) pero debemos saber que una mente bloqueada es una mente estancada que no avanza, que no evoluciona y que, como cuento al principio de este artículo, las emociones estancadas se cristalizan produciendo enfermedades en nuestro cuerpo. Cuando seamos realmente conscientes de lo perjudicial que es esto para nuestra salud, tomaremos las medidas que hagan falta para cambiarlo.

El yoga nos regala beneficios super poderosos para nuestra salud física y mental y nos da la llave a nuestra curación y transformación.

Termino este post con este articulo de la entrenadora de meditación, Marta Loperena de Felicidad de Bolsillo, en el que enumera la meditación diaria y la práctica de yoga entre las principales maneras de subir tu vibración y usar tu energía a tu favor.

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