****[POST INVITADO]****

 

Te presento una nueva colaboración con YULIAYOGI ¡Estoy agradecida de recibir su contenido en mi blog!

No te pierdas este interesantísimo articulo y ¡cuéntanos qué te ha parecido en comentarios!

 

 

Últimamente he estado hablando mucho sobre la práctica de Metta. Y he visto que despierta bastante interés. Así que he decidido explicaros un poquito más de que se trata, como practicarla y los beneficios que aporta. 

 

 ¿Qué es la práctica de Metta?

 

Es una técnica que últimamente doy mucho en mis clases y que consiste en cultivar amor incondicional o benevolente, empatía y compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Aprendí esta técnica en Dipabhaban Meditation Center en Koh Samui, una isla de Tailandia, mientras hacía un retiro de silencio rodeada de selva salvaje y monjes budistas meditando a mi lado.

Aunque la palabra «Bhavana» literalmente significa cultivo o desarrollo muchas veces se traduce directamente como meditación. Mientras que «Metta» significa a la vez amor, amabilidad, empatía, bondad, compasión, reconocimiento, respeto, inclusión.

Vivimos en una sociedad fragmentada en la que muchas veces nos sentimos muy solos. 

Está fragmentación es fruto de que:

  • Buscamos felicidad en cosas ajenas a nosotros. La condicionamos a que pasen ciertas cosas (estaré feliz cuando por fin lleguen las vacaciones) o la depositamos en objetos materiales (seré feliz cuando tenga este coche) o en terceras (seré feliz cuando encuentre a mi media naranja).
  • No tenemos herramientas para lidiar con el dolor. Y al no tener estas herramientas al pasar por una mala etapa nos sentimos especialmente solos, no sabemos cómo hablar sobre nuestros problemas o pedir ayuda.
  • Vivimos en el miedo y por lo tanto comunicamos con los demás desde el miedo. Miedo de no ser dignos de amor, miedo de ser rechazados, etc. Esto nos lleva a interpretar roles.
  • Nos cuesta conciliarnos con la idea de la impermanencia de las cosas. Y por tanto cuando pensamos haber alcanzado la felicidad, tratamos de protegerla como si fuera lo más valioso y a la vez lo más frágil del mundo. Y es en este momento cuando nos volvemos ciegos al sufrimiento de los demás como si nos fuera a contagiar.

La meditación de amor incondicional nos recuerda a que somos dignos de amor y nos ayuda a re-aprender ser compasivos y empáticos con nosotros mismos y con los demás. 

 

¿Cómo se practica la meditación de amor incondicional?

 

La práctica de Metta puede ser parte de tu rutina de meditación diaria o una práctica independiente.

Durante la práctica repetimos ciertas frases que dirigimos primero a nosotros mismos y luego a los demás. Procura llenarlas de valor y sentido para ti. Te sugiero alguna, pero siéntete libre para sustituirlas con aquellas que te resuenen más.

Que sea libre

Que sea feliz

Que este sano 

Que este libre de sufrimiento

Normalmente se recomienda seguir estos pasos:

 

En el primer paso:

Tenemos que cultivar metta hacia nosotros mismos. Si no sabemos tratarnos a nosotros mismo con amor y respeto no vamos a poder entablar relaciones amables y de amor con los que nos rodean. Tenemos que aprender a convertirnos en nuestro mejor amigo, a aceptarnos tal y como somos, dejar atrás patrones de comportamiento destructivos como la auto-flagelación.

Esto no es un acto egoísta, sino totalmente necesario para aprender a tratar a los demás como nos tratamos a nosotros mismos.

Te recomiendo que trates de recordar aquellos momentos cuando hayas dicho o hecho algo que te hizo sentir bien. Esa vez cuando te mostraste generoso, ayudaste a alguien, y contribuiste con tus acciones al bienestar de los demás.

Puede que este recuerdo venga acompañado de una sensación de felicidad, entonces siéntela, revívela, conecta con esta felicidad. Pero puede que no. Entonces no la busques. Recuerda no tener expectativas con la práctica. 

Qué será será, whatever will be will be. 

Al principio puede resultar nada fácil. Date espacio.

 

En el segundo paso:

Cultivamos el amor hacia aquella persona por la que sientes profundo respeto a la que estás especialmente agradecido.

Trae a esta persona a la mente. Puedes tratar de visualizarla o repetir su nombre hacia tus adentros.

Recuerda todo lo bueno que hay sobre esta persona y cómo te ha ayudado. Y si esto te hace sentir bien permite que esta sensación se expanda por tu cuerpo.

 

En el tercer paso:

Cultivamos amor hacia una persona que nos es indiferente. Hacia la que no sentimos nada en particular. Que no conocemos personalmente pero con la que nos cruzamos a menudo. Un compañero de trabajo, alguien que trabaja en la panadería al lado d tu casa. Ten presente que esta persona igual que tú y todos nosotros quiere ser feliz.

 

En el cuarto paso:

Cultivamos amor hacia aquella persona que nos ha hecho daño, con la que has tenido un conflicto. Que te genera miedo, enfado o angustia. Uf, esto no es fácil. Por eso te recomiendo a que no empieces con la persona que más daño te haya hecho en la vida sino con alguien con quien el conflicto que hayas tenido es, digamos, llevadero. Aún y así esto puede resultar muy muy difícil. 

Trata de separar su imagen de aquellas acciones que te han hecho daño y percíbelo simplemente como un ser humano que igual que todos merece amor y quizás es incluso el que más lo necesita.

 

En el quinto paso:

Enviamos amor a todos los seres sin excepción. Ser capaz de realmente sentir amor incondicional por todos los seres es considerado el fundamento del despertar espiritual. Es decir otra liga.

Así que tómatelo con calma. Empieza extendiendo una sensación de inclusividad, reconocimiento, respeto hacia todos los seres incluyéndote a ti mismo.

Algunos consejos:

  • No tienes porque hacer los 5 pasos en una sentada. De hecho te recomiendo que al principio te centres en los primeros dos. Para ir cultivando metta de manera paulatina.
  • No tengas expectativas con la practica. Puede que un día al practicar te sientas muy bien, mientras que otros ofrecerás resistencia y acabarás con sensaciones quizás no muy agradables. Acéptalo como viene, es parte del proceso.
  • Empieza siempre por ti.
  • Quizás no hace falta que introduzcas la figura de la persona que te haya hecho daño al empezar a practicar metta. Puedes esperar a tener algo más de práctica.
  • Acepta las sensaciones y emociones tal y como son. Es bueno que te sientas y actúes como un mero observador del proceso.

 

 Según practicamos metta el amor que vamos cultivando irá reemplazando el miedo y la sensación de soledad y fragmentación.

 

 

Si quieres practicar conmigo:

En mi IGTV tienes la meditación guiada que a partir de la semana que viene estará también disponible en mi canal de Youtube.

Nos vemos en el mat,

Yulia

yuliayogiyoga@gmail.com

Pin It on Pinterest